Corazones de piedra,
latiendo en sincronias,
la preciosa canta libre
ese compas de bossa,
de ese sueño de amor.
Era la perfeccion de la moda,
pasadizos de oro y miel,
es la sed de tus labios,
palabras y mirar.
Pajaros en la madrugada
de las pestañas de ese borracho,
ese borracho de pasos,
de caminos que quedan por recorrer.
Somos dos, un cigarro y yo,
patios de estacion,
vendemos nuestra filosofia al mar,
el compra, montones de formas de pensar.
Era la rutina del gran danes....
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