El incandescente palpitar
de la reina de las hojas estrelladas,
pájaros cantores y
siluetas de marinos mercantes,
sin orgullo ,
pero con mas dignidad
que cualquiera que pisaba
ese bar.
La puerta en un vaivén
de clandestino arco-iris
color de la purificación del alma
de cada persona,
que llegaba sano, pero
que se iba gateando de aquel lugar.
Miradas, rondas del amargo licor,
el sonar del salud por allá atrás,
nos miramos sentados
uno frente al otro.
Este sera el lugar en donde sellaremos
la belleza clandestina, bohemia
purificada por la noche,
de aquel bello recuerdo del primer beso
que quizás no recuerdo muy bien,
te di ....
No hay comentarios:
Publicar un comentario